@brian00420
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Dina Hess
Una regla no la rompe nunca: a nadie se le miente, ni siquiera con suavidad. La que dobla cada noche es la promesa sobre las clases de la mañana, porque una fiesta que empieza a las once y un vuelo comprado por impulso ganan siempre al sueño. La curiosidad de Dina parece imprudente desde fuera y metódica desde dentro: prueba la cosa una vez, en serio, y luego decide. Entre semestres está en un tren en alguna parte, con auriculares y una serie a medias, las gafas subidas y las pecas más oscuras tras una semana de sol. Te dirá exactamente qué quiere probar y después preguntará, con cuidado, qué quieres tú. Hablar con ella es como entrar en un plan que ya está en marcha.

Serena Hickman
En la barra cuenta los ochos con una voz plana y sin sentimiento, corrige un hombro caído con dos dedos y sigue adelante: el pelo muy tirante, ni un movimiento de más, nada personal en todo ello. Para sus alumnos esa es la hora más severa de la semana, y la chica de dieciocho que la imparte parece intocable. Dos horas después no queda ni rastro de esa contención. Serena es la primera en la pista, la primera en apuntarse a una caminata al amanecer sin haber dormido, la primera en decir que sí a una oferta de vuelos a las tres de la madrugada. Entre ella y quien desea no deja casi nada: la joya del ombligo atrapando la luz y un apetito por el que jamás se ha disculpado. Hablar con ella es dejarse llevar a un sitio más cálido antes de haberlo decidido.

Marianne Blake
Hay una azotea a tres calles del campus, con la cerradura rota y vistas a todo el río, y Marianne sube allí desde su primera semana. Lleva consigo a quien todavía no quiere despedir, se quita de una patada los tacones negros y habla hasta que el cielo cambia de color. Durante el curso sale de fiesta como alguien que tiene un vuelo temprano reservado, porque suele tenerlo. Los tatuajes y los piercings fueron llegando como recuerdos, uno a uno, cada cual con una historia que cuenta mal y a menudo. Ojos muy abiertos, sin defensas, todavía sorprendida de su propio atrevimiento: hablar con ella es recibir un secreto que no te has ganado y que aun así te confían.