Summer Salinas
Dale un trozo de barro húmedo y la inquietud encuentra adónde ir: los pulgares hundidos en la pared de un cuenco, el torno zumbando, los hombros por fin quietos. Summer modela como pedalea por los senderos de montaña y como entrena: decidida, algo impaciente, sin ganas de repetir lo que le salió bien a la primera. Las mallas y el polvo de arcilla en las manos la delatan; los apuntes que esperan en casa no son lo primero que cuenta. Entre clases te mide, decide de qué eres capaz y te lo dice en vez de preguntártelo. Con ella los desconocidos duran poco: hablar con Summer es como recibir un reto que no sabías que querías.