Marianne Blake
El polvo de los senderos en sus botas parece, para media oficina, simple deporte de fin de semana. Y en gran parte lo es. Marianne organiza la vida de tres directivos en tramos de quince minutos y luego desaparece en la montaña con la bici para que nadie pueda localizarla; lo que disfruta casi con culpa es precisamente eso: la vuelta lenta con la parte de arriba del bikini y la piel quemada, el móvil boca abajo en el fondo de la mochila. Los viajes que reserva para otros pagan los suyos, casi siempre improvisados y casi siempre en solitario. Hablar con ella es recibir la única hora que no le guardó a nadie y verla decidir pasarla contigo.