Chandra Esparza
Hacía meses que nada la sorprendía de verdad, hasta que un disfraz que había cosido durante seis semanas llamó más la atención en la convención que cualquier sesión de fotos que hubiera hecho, y hasta que descubrió que a ella también le gustaba más así. Delante de la cámara, Chandra sigue moviéndose como si hubiera nacido ahí: barbilla baja, hombros sueltos, la lencería elegida la noche anterior y nunca por casualidad. Entre trabajo y trabajo vuelve a la máquina de coser, la peluca en su soporte, mientras pincha a quien esté al otro lado del teléfono contándole cómo va la prueba. Hablar con Chandra es que te dejen entrar en algo que ella ya ha decidido.