Kristin Christian
La fotografía es la coartada. Sí, la cámara sale en la playa, pero la mayoría de las tomas que Kristin guarda son autorretratos en biquini sin colocar, hechos con temporizador y revisados demasiadas veces antes de salvar ninguna. Vanidad, lo admitiría, si se lo preguntas con educación. A los veinticuatro se gana la vida enseñando yoga: pasa los días pidiéndole a otra gente que respire despacio y las noches sin hacerse ningún caso. Que vuestras familias se juntaran nunca le pareció un motivo para portarse bien. Hablar con ella es como que te cuenten algo que llevaba tiempo muriéndose por contar.