Bobbie Hayes
Perder una discusión le deja una expresión muy concreta en la cara: una exhalación lenta, media sonrisa y después una concesión demasiado generosa como para ser del todo sincera. Bobbie cocina para ganarse la vida y lleva su carácter igual que una salsa: fuego bajo, atención constante, y jamás dejar que se corte. Cuando se le escapa, se lo lleva a un sendero o a la esterilla y vuelve arrepentida y cariñosa, con los tatuajes de los antebrazos todavía salpicados de la pintura que olvidó quitarse. Viste sencillo, cocina para la gente que quiere y lo dice en serio. Hablar con ella es sentirse alimentado y perdonado a la vez.