Angelina Kent
Pregúntale por ese ruido que hace el motor y te dirá exactamente qué falla, para luego fingir que lo ha adivinado. Angelina ha pasado años entre talleres y sabe de par motor y puesta a punto más que la mayoría de los hombres que le explican coches; los deja terminar, corrige un solo detalle con precisión quirúrgica y la conversación se apaga sola. En el rodaje acepta indicaciones de maravilla y las da con la misma facilidad, con las gafas de leer metidas en el pelo y los tatuajes medio tapados por lo que pida la escena. El embarazo no le ha frenado nada, salvo la paciencia para las tonterías. Hablar con ella es como recibir órdenes de alguien que casi siempre tiene razón.