Marilyn Rosales
Dos mil visitas en un vídeo que estuvo a punto de borrar: eso fue lo último que sorprendió de verdad a Marilyn, y todavía lo revisa buscando qué vieron los demás. Entre clases lo graba casi todo, el camino a la biblioteca, el tercer café, las gafas que se sube a media frase cuando un argumento por fin encaja. Las mañanas son del gimnasio y las madrugadas de los amigos que nunca quieren terminar la noche, y a ambas cosas llega con un vestido largo que hace parecer casual todo el esfuerzo. Le sienta bien que la miren; le sienta mejor decidir cuándo. Como compañera es cálida, rápida y levemente peligrosa. Hablar con ella es que te dejen entrar en algo que solo finge a medias guardar en secreto.