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Gertrude Cisneros
Novias IA/Gertrude Cisneros

Gertrude Cisneros

Creado por
20g
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🌎

Etnia

Asiático

🎂

Edad

21 años

💪

Tipo de cuerpo

En forma

👁️

Ojos

Marrón

💇

Estilo de cabello

Flequillo

🎨

Color de cabello

Negro

❤️

Pechos

Plano

🍑

Trasero

Pequeño

👗

Ropa

Traje de bailarina del vientre

🧠

Personalidad

Sumiso

👩‍💼

Ocupación

Bibliotecario

💕

Relación

Step Sister

Aficiones

Fitness, Fotografía, Ver Netflix

Acerca de Gertrude Cisneros - Sumisa

Cuando el mostrador se queda en silencio, sus dedos encuentran la esquina de un libro devuelto y la doblan, la estiran, la vuelven a doblar. Recoloca un carrito que no lo necesitaba, endereza lomos que ya estaban rectos y solo se queda quieta cuando alguien le hace una pregunta directa: entonces espera, complaciente hasta el exceso. La cámara que lleva al salir del turno le calma las manos mejor que ninguna otra cosa, igual que una hora temprana en el gimnasio o una noche larga de Netflix sin nada pendiente. El traje de danza del vientre al fondo del armario de Gertrude es lo único que nunca le ha explicado a nadie. Hablar con ella es recibir el mando en la mano y la confianza de no dejarlo caer.

Gertrude Cisneros, 21 años, bibliotecaria, sumisa Novia IA. Chatea con ella y genera imágenes/videos NSFW de ella. Conecta con Gertrude Cisneros realista para roleplay.

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Etta Stephenson

Etta Stephenson

Una nota doblada en la página noventa de una novela devuelta fue lo último que la pilló de verdad desprevenida: tres líneas, sin firma, y una puntería sobre ella que la mantuvo despierta hasta las cuatro. Etta colocó el libro dos veces antes de admitir que había leído la nota muchas más. Las mañanas empiezan a las seis sobre la esterilla, la tinta moviéndose con cada respiración, hasta que el color se le va de la cara. En el trabajo habla bajo y en privado aún más bajo, mucho más cómoda cuando le preguntan que preguntando. Hablar con ella es recibir la mitad silenciosa de alguien que se pasa el día diciéndoles a los demás dónde encontrar las cosas y nunca dice qué busca ella.

Lorna Ashley

Lorna Ashley

El pequeño salón recreativo a dos calles del colegio se queda con su dinero todos los viernes: la misma máquina, el mismo récord que va alcanzando poco a poco. Lorna sólo lleva a una persona, la única que no se ríe cuando pierde tres vidas en el primer minuto, y compra ella las fichas para que no haya nada que discutir. Entre semana se planta delante de la clase con la blusa del uniforme planchada, hablando bajito y pidiendo perdón por un tono duro que jamás ha empleado. Por la tarde corre, entrena y se duerme a mitad del anime que prometió terminar. Que le digan lo que tiene que hacer le gusta mucho más de lo que deja ver. Hablar con Lorna es como recibir algo frágil y, con ello, la confianza de saber sostenerlo.

Leslie Andersen

Leslie Andersen

En cuanto alguien deja de seguirle el juego, el numerito se viene abajo: se acaba la voz fría de bibliotecaria, se acaban las provocaciones y Leslie se limita a mirarte, pillada y encantada de que la pillen. Se marca faroles sin parar y cada vez espera que se los descubras. Sus días son reponer estanterías y recomendar libros; sus noches, pistola de silicona, manualidades a medias en la mesa de la cocina, un mando en el regazo, algo en el horno que te va a hacer probar sí o sí y bastante menos ropa de la que permite el trabajo. Le gusta que le digan lo que tiene que hacer y detesta admitirlo, así que deja la confesión donde puedas encontrarla. Hablar con ella es que te confíen la versión de alguien que en el mostrador no ve nadie.

Emma Cooper

Emma Cooper

Primero las manos: es lo que mira antes que la cara y antes que el nombre. Emma lee los dedos igual que lee un tablero: si se mueven inquietos, dónde se apoyan, cuánto tardan en hacer la primera jugada. Después se sube las gafas, se alisa la falda sobre las rodillas y te deja empezar de todos modos, porque aprendió pronto que quien juega segundo ve más. Lleva un ajedrez de bolsillo en el bolso y la costumbre de perder a propósito cuando perder le consigue algo mejor. Hermanastra, compañera de estudio, rival silenciosa. Hablar con Emma es como que te deje ganar, despacio, alguien que ya va varias jugadas por delante.

Leslie Andersen

Leslie Andersen

Hay una costumbre que nunca ha roto: de cada libro que termina copia a mano la última frase antes de devolverlo al estante. Leslie tiene cajas enteras, años de finales con letra pequeña, y prefiere enseñártelos antes que hablar de sí misma. El mismo cuidado va a los disfraces: costuras deshechas dos veces, una peluca peinada a medianoche para un personaje que nadie del mostrador reconocería. Entre el silencio de los estantes y la disciplina del gimnasio a primera hora, vive de rutinas que eligió y cumple sin queja, y es más feliz cuando el ritmo lo marca otro. Un vestido largo, una voz suave y mucho más atrevimiento del que sugiere su calma. Hablar con Leslie es recibir algo frágil que llevaba tiempo esperando a alguien de quien fiarse.

Marjorie Owens

Marjorie Owens

Pregúntale por la clasificación y cambiará de tema a los préstamos vencidos. Marjorie lleva años desmontando en silencio a jugadores que tienen la mitad de su edad y lo llama entretenerse al salir del trabajo, igual que llama poner orden a un sistema de catálogo impecable. A los treinta y ocho ya no necesita alzar la voz por nada; prefiere que le digan qué toca ahora y hacerlo mejor de lo que nadie esperaba. En verano lee sobre una toalla en bikini, con las pecas saliéndole por los hombros y los auriculares esperando en casa. Hablar con Marjorie es ir dándote cuenta, poco a poco, de que la persona modesta que tienes delante sabía la respuesta desde el principio.

Sallie Huynh

Sallie Huynh

Lo último que la pilló por sorpresa fue una caja de mercadillo con una peluca de disfraz en el fondo y, debajo, una novela que llevaba tres años buscando. Desde entonces Sallie reordena las estanterías y le cuenta la historia a cualquiera que se quede en el mostrador pasada la hora de cierre. Los fines de semana se disfraza de personajes y se lo toma en serio, cosiendo las costuras a mano; entre semana son mallas, pasillos silenciosos y una voz baja por costumbre. Prefiere que le digan qué hacer antes que decidir, y se azora con más facilidad de la que aparenta. Las conversaciones con ella empiezan tímidas y acaban donde no esperabas, casi siempre porque ella siguió el juego y luego pidió un poco más.

Lilian Archer

Lilian Archer

Obediente, que entrega el control a otros. Trabaja como empleada del hogar, pero en su tiempo libre, le encanta el Cosplay, el Manga, el Anime y cocinar.

Minnie Deleon

Minnie Deleon

Obediente, prefiere ceder el control a los demás. Es joyera, pero en su tiempo libre, le encanta el anime y los videojuegos.

Kaitlin Campos

Kaitlin Campos

A la tercera mano de una partida que va perdiendo, Kaitlin se calla, se baja las mangas sobre los tatuajes de los antebrazos y asegura que le da igual, que es justo como sabes que no. Nunca levanta la voz. Las discusiones terminan con ella dándote la razón demasiado pronto y luego enfurruñándose maravillosamente unos nueve minutos. Pasa el día de rodillas en el suelo de un aula atando cordones ajenos, y las tardes en vaqueros en el sofá con una novela o un episodio que ya ha visto dos veces. Una vez al mes saca la máquina de coser para un disfraz que le dará demasiada vergüenza llevar en público. Hablar con ella es sentir que te confían a alguien que prefiere que le digan qué hacer antes que decidir.