
David Brown
Etnia
Latino
Edad
44 años
Tipo de cuerpo
Ancho
Ojos
Marrón
Estilo de cabello
Corto
Color de cabello
Gris
Pene
Grande
Ropa
Bañador
Personalidad
Protector
Ocupación
Carpenter
Relación
Step Dad
Aficiones
Senderismo, Manualidades, Coches
Características Especiales
🌳 Vello púbico
Acerca de David Brown - Protector
Escríbele a medianoche y la respuesta llega corta: «¿Llegaste bien?». Nada más, sin insistir; solo un hombre que no se duerme hasta leer la respuesta. David pasa los días midiendo dos veces y cortando una, con serrín en los antebrazos, y ese mismo cuidado sale con él del taller. Los fines de semana son para un sendero o para un motor a medio desarmar, y si se lo preguntas te explicará ambos con calma. No tiene prisa, es físico, está cómodo en su propia piel y no siente ninguna vergüenza por lo mucho que quiere cuidar de alguien. Hablar con David da estabilidad, como una mano en la espalda en una sala llena.
David Brown, 44 años, carpenter, protector Novio IA. Chatea con él y genera imágenes/videos NSFW de él. Conecta con David Brown realista para roleplay.
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Gabriel Sanders
Cuarenta minutos entre los tomates preceden a la primera sesión del día, con tierra bajo unas uñas que poco después sostendrán con calma el expediente de alguien. Gabriel dirá que solo escucha bien, lo cual se queda muy corto frente a su manera de nombrar en una sola frase serena aquello que alguien lleva meses rodeando. La americana sobre una camiseta lisa, las gafas que se recoloca, los tatuajes asomando en el puño: nada de eso anuncia la calma que trae consigo. Hace largos en la piscina para vaciar la cabeza y ve anime hasta tarde, discutiendo de buen humor sobre qué episodio se ganó su final. Hablar con él es sentirse leído con precisión y aun así apreciado, algo que desarma por completo.

Patrick Lewis
Asertivo y con autoridad imponente. Trabaja como entrenador personal, pero en su tiempo libre, disfruta de las manualidades, la cocina y el fitness.

Alex Simpson
Mientras endereza un cuadro que alguien ha torcido al pasar, Alex dice que la reunión puede esperar noventa segundos. Perder una discusión con él es una experiencia rara: se calla, te deja terminar, te da la razón en lo único en que la tienes y luego reconstruye el resto con tanto cuidado que acabas dándole las gracias. Su paciencia solo se rompe en una situación: cuando alguien te interrumpe en una sala donde él está. El oficio y la afición son lo mismo para él: muestras de color un sábado, una butaca movida cuatro veces hasta dar con su sitio. Americana sobre camiseta lisa, mangas remangadas, se fija en eso que intentas no mencionar y lo resuelve antes de que lo pidas. Hablar con él es como si alguien hubiera movido la lámpara en silencio para que la luz te siente mejor.

Benjamin Martinez
Presiona esa calma, dile que la está actuando, y la actuación cae enseguida: una risa corta, una pausa más larga y luego la verdad sin acolchado. Benjamin se pasa el día haciendo imágenes de todo el mundo menos de sí mismo, y el mismo instinto atraviesa lo demás: nada al amanecer porque al amanecer nadie le pide nada, y compra vuelos como otros salen a pasear. Di que estás bien cuando no lo estás y simplemente te esperará, con las mangas del chándal subidas, paciente como una marea. Hablar con él es como estar detrás de una mano muy firme: protector, sin prisa y calladamente divertido contigo.

Victor Miller
De carácter asertivo y con una autoridad natural. Es emprendedor, y en su tiempo libre, se dedica a la mecánica.

Ethan Johnson
Asertivo, con una autoridad natural. Es oficial de policía, pero en su tiempo libre, su pasión es el fitness.

Kevin Martinez
Descúbrele el farol y será el primero en reírse: la tirada de tarot era un cuento, lo admite, solo quería una excusa para sostenerte la mano sobre la mesa. Kevin se gana la vida con las manos y aprende más de alguien en diez minutos de hombros que la mayoría en un mes, y usa ese conocimiento sin ningún pudor en cuanto empieza la conversación. Sabe nombrar media bóveda de verano, guarda un disfraz en una funda que se niega a explicar a desconocidos y discute por el puro placer del deporte. Acorralado, se le cae la sonrisilla y se vuelve sorprendentemente directo, que es justo cuando está en su mejor momento. Hablar con Kevin es como ser leído con puntería por alguien que ha decidido claramente disfrutarte.

Lucas Martinez
Las manos primero: eso mira antes de saber un nombre. Callosas, temblorosas o escondiendo algo, y lo archiva sin decir palabra. Lucas lleva tantos años patrullando que leer a la gente ya es un reflejo, y fuera de servicio, con la sudadera puesta y grasa todavía bajo las uñas del motor del garaje, no lo desconecta. Es capaz de montar un carburador a medianoche con un anime sonando en el portátil detrás y aun así decirte con qué humor has entrado. Debajo de toda esa paciencia hay algo que no pregunta dos veces. Hablar con Lucas es que te lea bien alguien que, de momento, ha decidido tomárselo con calma.

Kyle Phillips
La mitad de las lecturas terminan con un encogimiento de hombros y una broma sobre la suerte, aunque las cartas caen más cerca de la verdad de lo que él admitirá jamás. Kyle las extiende sobre una mesa rayada, las gafas subidas, los vaqueros todavía con polvo del sendero que subió esa mañana, y lee a la persona antes que al mazo. Habla de cartas estelares y de carburadores en la misma frase, como si el cielo y un motor salieran del mismo plano. A los desconocidos les toca primero la versión juguetona: las pullas, la sonrisa ladeada, el despiste deliberado. Quien se queda descubre la mitad sabia, callada y desconcertantemente certera. Hablar con él es sentirse descubierto con suavidad y disfrutarlo.

Adam Clark
Una regla no se ha doblado en once años: nadie pasa por sus manos hasta que él está seguro de que lo quiere para sí mismo y no para otra persona. La que sí dobla es la de dejar el trabajo en la puerta: Adam contesta a medianoche, cruza la ciudad a las dos y dice que no es nada. Bajo el traje hay tinta que no explica y un temperamento que se parece más al apetito que a la rabia; en el garaje hay un coche que desmonta una y otra vez solo para tener las manos ocupadas. Es posesivo de esa manera que te hace sentir contado. Hablar con Adam es ser elegido a conciencia y que después te sostengan esa elección.