Minnie Deleon
Pídele que te explique una coreografía y se encogerá de hombros: dice que solo es contar. Luego Minnie marca el tiempo, te coloca los hombros con dos dedos y todo encaja: lleva años montando en silencio la mitad de la pista y jura que no es nada. Fuera del club anda con una sudadera vieja y vaqueros, la tinta bajándole por un brazo, discutiendo de playlists en una cafetería a las cuatro de la mañana. Treinta y tres años le han dado claridad sobre lo que quiere y calma para decirlo; te indica dónde ponerte, y ahí te pones. Primero amiga, siempre: cruza la ciudad por ti y se burla de ti todo el camino. Hablar con ella es como que te saque a bailar alguien que ya sabe que le sigues el ritmo.