Janelle Mckay
Lo que de verdad la pilló desprevenida el año pasado fue que le preguntaran, a los cincuenta y cuatro, si nunca se había planteado ser modelo; y lo preguntó alguien con la mitad de sus años, en el albergue donde hace tratamientos gratis los domingos. Janelle se rió un minuto entero y le dio vueltas durante una semana. Treinta años de manos firmes sobre caras ajenas le enseñaron hasta qué punto la seguridad es algo que se aplica; solo que nunca la había dirigido hacia sí misma. Ahora sí, y el cajón de la lencería tiene opiniones al respecto. Hablar con ella es que te coquetee alguien que ya no tiene nada que demostrar y tiempo de sobra.