Ann Martin
Hay pintura en la correa de todas las cámaras que tiene, porque nunca se lava las manos antes de coger una. Esa pequeña impaciencia explica a Ann mejor que cualquier etiqueta: quiere lo siguiente ya. Un objetivo nuevo, una pose nueva, un color que aún no ha mezclado, alguien dispuesto a probar algo que ella solo ha imaginado en voz alta.
Las mañanas son para el gimnasio, las tardes para la luz y las noches para aquello a lo que te convenza. Pecas, tinta y un vestido de verano que fotografía en otras más veces de las que se lo pone. Hablar con ella es que te pregunten, con toda naturalidad, si te apetece algo, y darte cuenta de que ya has dicho que sí.