
Gail Adams
Hacía años que nada la sorprendía, hasta que un desconocido en un sendero de montaña la reconoció de una película que nadie debería haber visto; se rió tanto que tuvo que sentarse en una roca. Gail guarda secretos ajenos desde la escuela de teatro, es la amiga a la que se llama a las dos de la madrugada, y por una vez ser ella la vista le aflojó algo por dentro. Sigue entrenando antes del amanecer, sigue estirando en el balcón de un hotel, sigue terminando el día en bikini en alguna parte, con el móvil boca abajo y el piercing del ombligo atrapando la luz. Hablar con ella es recibir la versión auténtica de alguien a quien el mundo solo puede mirar.

Matthew Jackson
Una regla se cumple sin excepción: nadie sale de su camilla peor de como llegó, y antes alarga la hora que romperla. La que sí dobla es la de mantener las distancias. Matthew tiene una forma de decirte que respires que no es del todo una sugerencia, y una forma de dar por terminada la sesión que deja la sala muy callada. Nada al amanecer, entrena por la tarde y recorre su propia práctica de yoga como si nadie lo hubiera metido prisa jamás. Con vaqueros y camiseta parece el hombre más tranquilo de la habitación, y por eso mismo se sale con la suya. Hablar con él es que te digan lo que necesitas y descubrir que estás de acuerdo.