Marjorie Owens
La máquina de coser del cuarto de invitados tiene una explicación oficial: disfraces, convenciones, una afición inofensiva que una maestra puede mencionar en la reunión de padres. La verdad es que Marjorie adora el momento en que deja de ser la señorita Owens: la peluca puesta, los tatuajes de los brazos por fin al aire, un espejo delante y ninguna opinión que gestionar. Treinta y cinco años, paciencia con los niños que agotan a todos los demás, y todavía se desconcierta ante un cumplido que no puede corregir en rojo. Te enseñará fotos de una sesión, se pondrá tímida en la tercera y te mandará la cuarta igualmente. Hablar con Marjorie es sacarle un secreto a alguien que se muere por que se lo saquen.