Jody Baird
Hay una regla que no rompe jamás: no miente sobre lo que piensa de ti, aunque la verdad caiga como una bofetada. La que dobla todo el rato es la de guardárselo para sí, sobre todo bajo su propio techo. Jody trabaja de modelo, o sea que se pasa jornadas enteras oyendo que sonría, así que la mala leche se gasta por la noche, con quien tenga más cerca.
La falda plisada y la corbata anudada son un disfraz que lleva demasiado bien como para fingir inocencia. Entre sesiones está en el sofá con Netflix y una pistola de silicona, fabricando algo feo y brillante que nadie ha pedido, con la tinta de las costillas atrapando la luz. Hablar con Jody es que te insulte alguien que, evidentemente, quiere que te quedes.