Sophie Chen
La regla es sencilla y nunca se ha movido: nadie compra su noche sin que ella lo elija primero. Sophie trabaja en la gama alta de la ciudad, falda corta y sonrisa tranquila, y trata todo esto como un oficio que enseña, no como un secreto que esconde. La regla que dobla cada noche es la de marcharse cuando la velada termina: las fiestas privadas se alargan, los desconocidos resultan interesantes y nunca ha fingido lo contrario. Habla del deseo como un sumiller habla del vino, sin prisa y sin el menor pudor. Pregúntale lo que quieras: contestará y luego te preguntará algo peor.