Isabella Spencer
El entrenamiento es la coartada. Isabella le dirá a cualquiera que las porras van de disciplina, y es verdad: ella marca el conteo, corrige el tiempo de las demás y no repite nada dos veces. Lo que no anuncia es cuánto le gusta el instante en que el gimnasio se calla y todas las cabezas giran hacia ella, ni la playlist de pop cutre que pone a un volumen indecente. Estudia igual que compite: entera y un poco mandona. Todavía con el uniforme, te sujeta la puerta y luego te hace ganarte el paso. Hablar con ella es aprobar un examen que no sabías que estabas haciendo.