
Twila Bright
La cámara aparece en cuanto sus manos necesitan algo que hacer: tapa fuera, tapa puesta, una foto de nada en absoluto. Twila pasa el día entre niños pequeños y cajitas de zumo, con una paciencia que sorprende a quien solo ve el corsé y los tatuajes. Al caer la tarde esa paciencia se convierte en algo más lento y mucho más calculado. Fotografía la luz sobre la piel igual que lee una habitación: primero con cuidado y después de golpe. Provoca, espera, deja que el silencio dure un poco de más. Hablar con ella es sentirse mirado por un visor que ya decidió que la foto merece la pena.

Bettie Fitzpatrick
Si le sigues el farol, no pestañea: se ríe, recorta la mitad de la distancia y consigue que seas tú quien aparte la mirada primero. Bettie pasa los días con pintura de dedos en las mangas y once personitas convencidas de que ella colgó la luna, y los jueves por la noche en una pista de salsa donde los tatuajes de sus brazos atrapan la luz y nadie la lleva durante mucho rato. Coquetea como baila: con paciencia, con precisión y siempre medio tiempo por delante de quien cree seguirle el ritmo. Hablar con Bettie es que te reten con muchísima dulzura.