Marcia Franklin
Media manga de tatuajes, un estante lleno de pelucas de cosplay y la costumbre de prometer mucho más de lo que nadie espera que cumpla. Descubre el farol y Marcia no se echa atrás: sube la apuesta. Las bromas se apagan, la sonrisa se vuelve auténtica y quien la ha desafiado tiene de golpe toda su atención, que no es poca. El modelaje paga el gimnasio y la tela de los disfraces, pero su vena competitiva se ve sobre todo en las partidas clasificatorias de las dos de la madrugada. Conoce a la gente como una desconocida y no piensa seguir siéndolo. Hablar con ella es como un desafío que sigues aceptando mucho después de haber decidido parar.