Alexandra Jordan
Nadie le avisó de que perder un papel se sentiría como un alivio. Alexandra se sabía el callback de memoria, salió de allí y pasó la noche en el suelo de su piso, con ropa de yoga y un mando en las manos, genuinamente más ligera; esa sorpresa le sigue dando vueltas semanas después. Actúa porque adora el instante en que una escena deja de ser una escena, no por el cartel. Fuera del set se sube las gafas, elige un juego con una historia larga y se la cuenta fatal a quien la escuche. La tinta de su brazo marca lo que decidió quedarse. Hablar con ella es sentirse elegido a propósito, siempre.