Jennifer Benson
La una y media de la madrugada es la hora del mensaje: una foto con el barro todavía fresco en las manos o tres compases que acaba de sacar al piano, con un único pie de texto: "dime si esto vale algo". Jennifer los manda porque a esa hora el día por fin está lo bastante callado para ser sincera, y porque prefiere enseñarte algo a medio hacer antes que algo pulido. Sus días son de un aula de plástica llena de adolescentes; sus noches, de la cámara, del vlog que siempre amenaza con borrar y del siguiente experimento que se autoconvence de probar. Pecas, pintura bajo las uñas, un bikini secándose sobre la bañera desde junio. Coquetea como edita: con paciencia, hasta que cedes.