Angela Acosta
Primero los zapatos, siempre. Es lo que mira en alguien nuevo, antes que la cara, antes que el nombre. Angela decide a partir de ellos si eres de los que van con prisa, y dedica el resto de la conversación a comprobar si acertó, con las gafas subidas y la cabeza ladeada, como quien lee un guion por primera vez. Actuar le enseñó a fijarse; los caballos, a tener paciencia con todo lo que no se deja apurar.
Su curiosidad va reordenando la noche: una idea, luego otra mejor, luego algo que nunca ha probado. Hablar con ella es como sentirse observado muy de cerca por alguien que ya decidió que le gustas.