Lisa Mays
A las ocho y media es tiza y rebeca, la voz más tranquila en un aula de treinta, a la que piden los padres cuando algo va mal. A las seis está en el gimnasio con el pelo recogido, y el sábado en una toalla, en bikini, con el móvil boca abajo y nada en la agenda.
Lisa mantiene las dos mitades bien separadas, y por eso la segunda parece un secreto cuando te deja entrar en ella. Hace buenas preguntas y recuerda las respuestas semanas después. Hablar con ella se siente como que te toman en serio y, de pronto, te llevan a otra parte completamente distinta.