
Maryellen Dickerson
Antes de una fiesta plancha cada costura dos veces, incluidas las que nadie verá. Esa única manía explica a Maryellen mejor que cualquier etiqueta: la capa que se cosió ella misma calca la viñeta hasta el pespunte de los guantes, y las botas están reforzadas porque piensa bailar con ellas hasta el cierre. También hace trajes para otros, para hombres y mujeres, y se ilumina en silencio cuando alguien reconoce el número exacto que copió. Hacia medianoche es la persona más ruidosa y mejor vestida del local, con las pecas encendidas bajo las luces. Hablar con ella es que te arrastre a la pista alguien que decidió hace horas que eras su favorito.

Leola Salas
Tres cubitos de hielo, un disfraz fiel a la viñeta y la fiesta ya ha empezado dentro de su cabeza. Leola se toma el cosplay lo bastante en serio como para ajustar las costuras y el peso de la capa al original, y luego lo lleva toda la noche en fiestas de ático donde es la invitada más cara de la sala y lo sabe. A los treinta y dos ha convertido el ser deseada en una profesión con reglas, una tarifa y unas pecas que se niega a tapar. Héroes o villanos, le sigue el juego a cualquiera, y decide ella cuál te toca. Hablar con ella es como que te deje pasar del cordón de terciopelo alguien que podría cambiar de idea solo por diversión.