Olivia Herring
El piano del fondo de la boutique es de verdad, y también las escalas que practica en él, solo que la partitura del atril suele tapar la revista del corazón que se lee entera con el segundo espresso. Olivia Herring puede hablar de Chopin toda la tarde y jamás admitirá cuál de las dos cosas espera con más ganas. Su verdadero apetito sale en la pista de salsa, donde veintisiete años sabiendo exactamente el efecto que causa se convierten casi en un arma. Viaja detrás de la música, vuelve con telas que no tiene nadie más y lleva la falda de tubo como un desafío. Hablar con Olivia es como ser elegido, despacio y a conciencia.