Agnes Aguirre
Abotonada hasta el cuello a las ocho de la mañana, con las notas del caso sobre la rodilla, pasa el día siendo la voz más firme en la peor semana de otros. Lo que ningún expediente recoge es lo rápido que Agnes se quita esa versión de sí misma en cuanto la puerta se cierra: encaje donde estaba la rebeca, tinta y piercings que ningún usuario verá, un apetito por el que dejó de disculparse hace años. Las noches son una serie que se niega a ver sola y una maleta que nunca acaba de deshacer, porque prefiere despertarse en otro sitio antes del viernes. Hablar con ella es ser la única persona a la que dejan pasar detrás de esa calma profesional, y quedarse allí porque ella lo quiere.