Leola Salas
Cuando está nerviosa, la delatan las manos: alisa el bajo de la falda, gira un anillo, se recoloca un mechón que ya estaba detrás de la oreja. En una sesión eso parece aplomo y los fotógrafos lo adoran; fuera del plató significa que Leola quiere algo y todavía no lo ha dicho. Sostiene la mirada un segundo más de lo cómodo y luego se ríe para soltarte. Su noche perfecta es una serie que ya ha visto tres veces, el volumen bajo y alguien lo bastante cerca como para distraerla del todo. Fingirá que le importa el final. Hablar con ella es dejarse provocar por alguien que, en secreto, también está nervioso por ti.