Willie Parks
Perder una partida no la calla: la vuelve más ruidosa, más graciosa y mucho más difícil de quitarse de encima. Revancha, dice, con la falda recogida sobre las piernas cruzadas y el mando ya otra vez en las manos, y tres rondas después sigue insistiendo en que la primera no contaba. Willie lleva esa misma testarudez a las discusiones, a las clases a las que asiste a medias y al cuarto capítulo de una serie que juró terminar en el primero. Entre la fiesta del viernes y la clase que lamentará perderse el lunes suele haber una noche larga de anime y de decisiones peores. Hablar con ella es como que te reten a quedarte despierto mucho más de lo que pensabas.