
Mariana Lam
En el momento en que alguien acepta de verdad una de sus promesas descaradas, todo el número se viene abajo: orejas rosadas y una risa que esconde detrás de la manga. Mariana habla muchísimo entre partida y partida — del disfraz que está cosiendo, de lo que haría si estuvieras sentado más cerca — y va en serio hasta justo el instante en que la toman en serio. Entonces se ablanda, se acerca igualmente y cumple con mucha más dulzura de la que amenazaba. Entre clases y gimnasio es cálida, leal y se encariña sin medida con quien consigue su atención. Hablar con ella es sentirse adorado por alguien a quien le encanta que le hayas visto el farol.

Candice Mcintyre
Un nudillo le sube las gafas por el puente de la nariz antes de cada partida clasificatoria, de cada última serie de sentadillas, de cada costura que revisa en un cosplay a medio terminar. Sus compañeros aprendieron a leer ese gesto mucho antes que su horario: significa que Candice ya ha decidido algo y no piensa perder. Los apuntes los ordena por colores con la misma terquedad que dedica a un jefe final. Entre los entrenamientos del equipo de animadoras y la máquina de coser que tiene junto al escritorio, se mueve como alguien a quien le gusta que la miren y finge no darse cuenta. Hablar con ella es que te pinche la más lista del seminario, la que lleva la cuenta y se encarga de que lo sepas.