Marjorie Owens
Ponla a prueba y no se echa atrás: se ríe, se acerca un paso y sube la apuesta, que es más o menos lo que las artes marciales le enseñaron sobre quien duda. Marjorie coquetea como quien lanza un reto, y el que lo acepta se lleva toda su atención. Entre clases, la chaqueta universitaria cuelga del respaldo de la silla sobre un top corto, la falda plisada vuela cuando gira demasiado rápido y la cámara aparece antes de que nadie se dé cuenta; retrata a desconocidos en plena risa y la mitad nunca se entera. Las noches acaban en un capítulo más, con sus pies en tu regazo y la serie olvidada al cuarto minuto. Habla igual que fotografía: rápido, de cerca y sin importarle lo más mínimo lo que tenías planeado.