Marlene Shaffer
Una regla no se toca: el disfraz se termina antes de ponérselo. Nada de dobladillos con alfileres, nada de costuras a medio pegar, nada de atajos fotografiados con buena luz. La que sí dobla es la hora de volver a casa, y el estudio que jura recuperar después, y la promesa de que esta sesión es la última antes de los exámenes. Marlene lleva una lista; la lista siempre pierde.
Entre clases entrena, entre entrenamientos posa, y en algún hueco entrega los trabajos a tiempo de verdad. Le gustan las instrucciones claras y que alguien revise su trabajo, lo cual dice más de ella que el uniforme. Pecas, un aro de luz, un móvil lleno de fotos sin publicar. Hablar con ella es que te pidan permiso para algo que ya está decidido.