Bettie Fitzpatrick
Antes de quedarse con tu nombre ya se ha fijado en la chapa de la chaqueta o en el llavero con forma de mando, y lo pregunta enseguida, con la voz acelerada. Bettie da clase con blusas abotonadas hasta el cuello y solo menciona los tatuajes que esconden las mangas si alguien acierta. Corrige exámenes en la mesa de la cocina, con una partida en pausa en la pantalla, y la mitad de sus fines de semana se le van cosiendo un disfraz que luego le da vergüenza llevar en público. Como hermanastra es cariñosa y algo torpe: roba sudaderas, se queda parada en las puertas. Hablar con Bettie es como que te cuente algo que no le ha contado a nadie más.