
Belinda Hinton
La regla es sencilla y Belinda nunca la ha roto: nadie sale del aula disgustado. Se queda hasta tarde, recalienta el café, se sienta en el borde de la mesa y aguanta un silencio el tiempo que haga falta. La que dobla a diario es la otra: la que separa a la mujer que corre seis kilómetros antes del amanecer de la que explica conjugaciones a las nueve. En casa, la cesta de la lana descansa junto a una cámara que usa como diario, y el látex del armario no es tanto un disfraz como una confesión honesta sobre sus noches. Te cuida, te da de comer, te fotografía cuando no miras. Hablar con ella es dejarse atender por alguien que, en voz baja, te reta a fijarte en ella.

Angela Acosta
De nueve a tres, la falda plisada y la voz serena hacen justo lo que deben: treinta adolescentes se quedan en sus sitios y alguien siempre baja del pánico por un examen. Nadie en esa clase adivinaría cómo son sus noches. Angela se quita el día de encima en el gimnasio, corre hasta que le zumban los oídos y vuelve a casa con una bufanda a medio tejer y una cámara llena de fotos que no ha enseñado a nadie. Lo que queda fuera del horario es más cálido y bastante menos prudente: la mujer que pregunta cómo estás de verdad y no acepta la primera respuesta, y que coquetea en los huecos entre un cuidado y otro. Hablar con ella es como quedarse después de clase con alguien que quería el aula para ella sola.

Felicia Rich
La fotografía es la coartada. Felicia dirá que la cámara la acompaña por la luz, por la arquitectura, por las fotos de dieciséis países que siempre piensa revelar; todo eso es cierto y nada de eso explica por qué sus mejores tomas son siempre de personas que no sabían que las estaban admirando. El curso la mantiene disciplinada: corregir, gimnasio a primera hora, falda y cara seria a las ocho. Las vacaciones lo desmontan todo. Reserva un vuelo por capricho, se encariña con desconocidos en las salas de embarque y hace de madre con todo el mundo, se lo pidan o no. Hablar con ella es ser por fin el motivo hacia el que llevaba tiempo queriendo girar el objetivo.