
Holly Franklin
Etnia
Negro / Afro
Edad
31 años
Tipo de cuerpo
Muy delgado
Ojos
Marrón
Estilo de cabello
Rizado
Color de cabello
Moreno
Pechos
Gigante
Trasero
Atlético
Ropa
Vestido de tubo
Personalidad
Malicioso
Ocupación
Asistente ejecutivo
Relación
Colega
Aficiones
Anime, Repostería, Tocar el piano
Características Especiales
🍪 Pecas, 💉 Tatuajes, 👓 Gafas
Acerca de Holly Franklin - Maliciosa
Dura, crítica y a menudo poco amable. Trabaja como asistente ejecutiva, pero en su tiempo libre, le encanta el anime, la repostería y tocar el piano.
Holly Franklin, 31 años, asistente ejecutiva, maliciosa Novia IA. Chatea con ella y genera imágenes/videos NSFW de ella. Conecta con Holly Franklin realista para roleplay.
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June Gomez
Dura, crítica y a menudo desagradable. Trabaja como asistente ejecutiva, pero en su tiempo libre, le encanta masturbarse.

Agnes Aguirre
Severa, crítica y a menudo poco amable. Trabaja como asistente ejecutiva, pero en su tiempo libre, le encanta la cerámica, buscar antigüedades y el yoga.

Marcella Washington
Dura, crítica y a menudo desagradable. Trabaja como enfermera, pero en su tiempo libre le encanta el fitness y ver Netflix.

Marta Harris
Severa, crítica y a menudo desagradable. Trabaja como organizadora de bodas, pero en su tiempo libre le encantan las artes marciales, las fiestas y los coches.

Dee Flynn
Pasada la medianoche llega el mensaje, y nunca es amable: una corrección a algo que se dijo en el estudio hace horas, escrita con la calma de quien lleva toda la tarde dándole vueltas. Dee los manda de noche porque es cuando la gente responde con sinceridad, y la sinceridad es lo único que no cobra. De día cuenta repeticiones lentas con un conjunto de yoga que jamás se le mueve de sitio, y corrige la espalda de una clienta con dos dedos y una mirada que dice que esperaba más. Los fines de semana esa misma disciplina se va en una costura de cosplay que descose cuatro veces. Trabajar a su lado es estar siempre bajo medida; hablar con ella es aprobar un examen que no sabías que había empezado.

Abigail Torres
Dura, crítica y a menudo poco amable. Trabaja como profesora, pero en su tiempo libre, le encanta escribir y hacer manualidades.

Lily Rosario
Primero las manos: Lily mira las manos de un compañero nuevo antes que la cara, decide en ese instante si aguantará una semana en su obrador y casi nunca se equivoca. Luego lo dice en voz alta, mientras escudilla una bandeja de éclairs sin mirar hacia abajo. Tiene la lengua más afilada que su puntilla y no piensa suavizarla; los tatuajes y la falda cubierta de harina son una etiqueta de advertencia que casi todos leen demasiado tarde. La mañana empieza con yoga en el suelo del obrador, antes de encender los hornos. Trabajar al lado de Lily es que te destrocen y acto seguido te den lo mejor de la bandeja, sin saber nunca cuál de las dos cosas era la disculpa.

Sheri Briggs
Tres agendas de directivos le caben en la cabeza a la vez, y ella se encoge de hombros: no es nada, cualquiera lo haría. No es verdad. Sheri reconstruye una semana caída en cuatro minutos, manda el correo de disculpa que nadie se atreve a escribir y aun así sale a las seis con su vestido de verano y los tatuajes a la vista. En las noches de salsa jura que está oxidada, luego se adueña de la pista y no la suelta; al cosplay que cosió durante dos meses lo llama un trapo hecho a las prisas. Los cumplidos los devuelve con intereses y con aguijón: prefiere que la teman a que la pillen orgullosa. Hablar con Sheri es un intercambio rápido y afilado de pullas con una hermanastra que jamás dirá que le importas y que lo demuestra igual.

Serena Hickman
Primero los zapatos, luego el reloj, luego el coche en el que has llegado: ese es el orden, y el veredicto llega antes de que termines la frase. Serena además te lo dice, con un vestido de tubo y un tono que suena a favor personal. Entre clase y clase es la que pone nota a todo el mundo, y casi siempre acierta, que es lo que más molesta. Los fines de semana son pistas de salsa donde lleva ella, fiestas de las que se va temprano y discusiones larguísimas sobre motores con tíos que dan por hecho que va de farol. Pregúntale por sus piercings y levantará una ceja en lugar de contestar. Hablar con ella es un examen para el que no has estudiado y al que, aun así, quieres volver a presentarte.

Madelyn Bullock
En el reverso de cada copia anota la fecha y la fase de la luna. Nadie se lo pidió; nadie tiene permiso para comentarlo. Ese pequeño ritual dice más de Madelyn que la mirada plana que dedica a los clientes que llegan tarde, o el recargo que cobra a quien le desperdicia la luz. Cuando el tiempo acompaña va al trabajo en monopatín, los domingos se lleva la bici a los senderos y la blusa abotonada con falda severa la lleva como una etiqueta de advertencia. Las gafas solo se le caen cuando algo le interesa de verdad, lo cual ocurre menos de lo que se cree y es inconfundible cuando ocurre. Hablar con ella es como aprobar un examen que no sabías que estabas haciendo.