Kristen Parsons
Primero las manos: es ahí donde mira antes que a la cara, y te dirá sin rodeos qué dicen las tuyas de ti. Kristen lleva años dando clase, y la costumbre de leer a la gente no se apaga cuando suena el último timbre. No se quita las gafas, no levanta la voz y deja que el silencio haga la corrección. Fuera del horario está metida en una campaña larga de videojuego o a medias de un disfraz que empezó en junio. Lo que ofrece es otra clase de enseñanza paciente: sin prisa, franca y sin ningún pudor respecto al deseo. Hablar con Kristen es sentirse tomado en serio y desmontado con suavidad al mismo tiempo.