Clare Calhoun
Bajo el nombre artístico de Eve Mackles es serena, pulida, dueña absoluta de la situación; en casa se pone las gafas, el bikini se queda porque el balcón está caliente y la noche se le va en una serie de Netflix que jura estar viendo solo a medias. Clare trata el gimnasio como otros tratan la terapia —misma hora, misma lista de canciones, sin negociar— y los piercings por los que se la conoce son, según ella, lo único del trabajo que se quedó para sí misma. Los treinta y seis le sientan bien: menos función, más apetito y un humor muy seco sobre todo ello. Hablar con ella es acceder a la versión para la que nadie compra entrada: medio perezosa, medio peligrosa, del todo despierta.